Máximo confort al natural

2603

La ventilación natural es una técnica que consiste en el ingreso de aire exterior dentro de un edificio a través de fuerzas o medios naturales. Su objetivo es mejorar los niveles de confort en un espacio determinado por el simple hecho de introducir aire limpio dentro del mismo. Su aplicación depende de diferentes variables como el clima, el diseño del inmueble y hasta del comportamiento de las personas

Redacción

Aunque poco extendida en México, la ventilación natural representa una de las mejores alternativas para aquellos edificios que persiguen parámetros de sostenibilidad y eficiencia energética.

Como afirma Alejandro Lirusso, director ejecutivo de lifeflow bioe, esta clase de climatización puede entenderse como “una vuelta a lo básico”, en aras de aprovechar al máximo los recursos naturales circundantes, reducir costos en consumo energético y generar un mayor confort a los usuarios (Lirusso, A. Abril 2017. “Volviendo a lo Básico”. Mundo HVAC&R, Núm. 144).

Principios de ventilación natural
De acuerdo con el informe Ventilación natural para el control de las infecciones en entornos de atención de la salud, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ventilación, en general, se caracteriza por tres elementos básicos:

  • La tasa de ventilación o cantidad de aire exterior que se introduce en el recinto y calidad del mismo
  • La dirección general del flujo del viento de un edificio, el cual debe ir de las zonas limpias a las zonas sucias
  • El modo de distribución o patrón del flujo: el aire exterior debe distribuirse por todas partes en el recinto ventilado, mientras que los contaminantes generados deberán evacuarse eficazmente

Luego, para climatizar un edificio, sin importar que sea público o privado, existen tres métodos de ventilación: natural, mecánica e híbrida (mixta). El objetivo siempre es el mismo: sanear el aire que se respira, diluyendo y evacuando los contaminantes de un determinado espacio.

En el caso de la ventilación natural, agrega el estudio, lo que se busca es detonar un mejor confort por el simple hecho de mover o permitir el ingreso de aire exterior dentro de un espacio u ambiente interior por medio de fuerzas naturales (por ejemplo, el viento y la fuerza de flotación térmica debida a la diferencia de densidad entre el aire interior y exterior). Estas fuerzas ingresan a través de las aberturas construidas para tal finalidad en la envolvente de un edificio (ventanas, puertas, chimeneas solares, torres de viento y ventiladores pasivos).

Esta clase de ventilación, destaca el informe de la OMS, no genera por sí misma un enfriamiento, sino que amplifica el rango de comodidad aceptable para el cuerpo humano en los espacios donde es empleada. En ambientes cálidos o húmedos, el movimiento del aire alrededor del cuerpo humano provoca un mayor intercambio térmico y, por consiguiente, enfriamiento, lo que aumenta la sensación de confort. Su aplicación cobra mayor relevancia en lugares en los que durante todo el año, o parte del mismo, registran temperaturas elevadas. Así, la velocidad mínima para una buena ventilación natural es de 0.2 m/s, una cifra que dependerá del clima, el diseño de los inmuebles y hasta del comportamiento de las personas.

Cabe señalar que la ventilación natural no siempre es factible. Lo anterior obedece a que, en ocasiones, el viento es demasiado débil o bien porque el diseño del inmueble y su entorno reducen significativamente su fuerza. Por otro lado, las condiciones exteriores de temperatura, nivel de pureza del aire o humedad relativa, no son siempre son las más adecuadas, indica el estudio.

Se trata pues de una técnica de climatización bastante compleja, la cual incluye variables como el cálculo de corrientes de aire, iluminación existente, cantidad de partículas exteriores, etcétera. Por lo mismo, su objetivo es múltiple y va en función del clima de la zona y las características internas de cada edificio.

Rejillas de ventilación natural; entrada por bajo ventanas y salida sobre puertas en un edificio de la Ciudad de México.

Beneficios
Un sistema de ventilación natural bien diseñado e instalado, explica el informe de la OMS, presenta varias ventajas en comparación con los sistemas mecánicos. En general, ofrece un mayor rendimiento energético, mejor iluminación natural y una tasa de ventilación elevada a un costo mucho más accesible.

Técnicamente, hay que distinguir entre las técnicas de ventilación natural simple y las de alta tecnología (híbridas o mixtas). Estas últimas están controladas por computadora y son complementarias con los sistemas mecánicos.

En cuanto a sus limitaciones, subraya el estudio, la ventilación natural de alta tecnología presenta las mismas limitaciones que la mecánica, pero también ofrece los beneficios de ambos sistemas (modalidad mixta). Su principal ventaja es su capacidad de proporcionar una tasa de renovación de aire muy elevada, a bajo costo y mediante un sistema muy sencillo, lo que obliga a una mejora en todos los ámbitos del diseño y operación de los edificios, así como en el ciclo de vida útil de los equipos HVAC y de los gases refrigerantes.

La finalidad de la ventilación natural, en definitiva, es lograr y hasta superar los parámetros de comodidad proporcionados por los sistemas de climatización convencionales. Se trata pues de un enfoque más integral y confortable, sin que esto signifique mayores gastos de energía o el incremento en los costos medioambientales.

Tipos de ventilación