Mantenimiento preventivo a sistemas centrales de calefacción

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Para mantener un sistema de calefacción en óptimas condiciones, necesitas considerar sus características, funcionamiento y los hábitos de operación del usuario. Si bien existen distintos tipos de sistemas de calefacción central, conservarlos libres de polvo e impurezas evitará fallas y ofrecerá el mejor rendimiento a los usuarios. Recuerda que siempre será mejor prevenir

Miguel Ángel Rivas Salas

En México hay diversos tipos de calefactores, distribuidos en dos grandes categorías: los centrales y los interiores o portátiles. De los calefactores centrales, los más comunes son los equipos con bomba de calor y resistencias, así como los calefactores a gas.

Para que tengan una operación y un desempeño óptimo, la mayoría de estos equipos deben cumplir con normativas y estándares internacionales de seguridad, como los que expiden Underwriters Laboratories y el Air-Conditioning, Heating & Refrigeration Institute, los cuales se concentran en eficiencia energética.

Antes de comprar un equipo, verifica que cumpla con estas normativas o estándares, ya que sólo así se garantiza un adecuado funcionamiento de combustión externa al área por acondicionar y, por tanto, las posibilidades de que haya presencia de gases de combustión (CO o CO2) son prácticamente nulas, lo cual depende también de una correcta instalación y aislamiento de los ductos de calefacción al interior del área por climatizar.

Equipos centrales

Los equipos de calefacción ambiental, al igual que los de aire acondicionado o minisplits, requieren mantenimiento para permanecer en condiciones normales de operación, así como para prevenir fallas, malos funcionamientos, condiciones incorrectas de operación, exceso de consumo de energía por equipos sucios, desgaste y malos contactos de terminales eléctricas o electrónicas.

Las unidades tipo paquete (centrales o divididos) se basan en el principio de funcionamiento por convección forzada, en el que un ventilador hace pasar una corriente de aire a través de un intercambiador de calor, el cual es un dispositivo especialmente diseñado para permitir el intercambio de calor entre dos fluidos, sin que haya contacto directo entre ellos. Los más utilizados son los serpentines.

Brindarle un buen servicio a estos equipos te permitirá mantenerlos en adecuadas condiciones de operación para contar con un ambiente confortable en épocas de temperaturas frías extremas, al mismo tiempo que se evita un consumo excesivo de energía.

Cada uno de los componentes de estos equipos requiere labores de mantenimiento específicas, según sus alcances, entre las que se encuentran las revisiones periódicas. Para realizar la más adecuada, debes contar con información suficiente sobre los distintos tipos de mantenimiento que se deben hacer al equipo ya instalado, además de identificar las acciones en cuanto a hábitos de uso y operación, ya que también son determinantes para el buen funcionamiento y la durabilidad del sistema de los equipos.

Mantenimiento preventivo a bombas de calor

  • Desconecta la alimentación eléctrica del equipo y realiza una inspección de sus elementos, entre los cuales debes considerar las partes móviles, a los cuales se les deberá hacer una limpieza general
  • Inspecciona la calidad y la limpieza de los filtros de la unidad manejadora del sistema, ya que normalmente se encuentran instalados en el ducto de retorno o en un bastidor especial ubicado en el retorno de la unidad. Los filtros sucios pueden generar esfuerzo excesivo en el compresor del sistema, así como en el motor del evaporador, ocasionando sobrecalentamiento en los componentes y falla prematura del equipo; por otro lado, tampoco permiten el correcto flujo de aire a través del intercambiador del equipo, minimizando gravemente la capacidad de calentamiento del mismo. Se recomienda realizar la revisión de los filtros de aire cada dos meses
  • Examinar y limpia el motor y la turbina del ventilador. En ocasiones, la acumulación de polvo en estos componentes o en la carcasa, además de minimizar la capacidad del ventilador para mover el aire, impide el enfriamiento del motor, lo que puede ocasionar sobrecalentamiento
  • Verifica que el motor tenga una buena lubricación, ya que puede haber daños por desgaste en los rodamientos, comprueba el correcto funcionamiento del motor de la unidad exterior.
  • Revisa el estado de las aspas del ventilador y reaprieta todos los elementos del equipo, corroborando que no haya partes sueltas que puedan convertirse en un peligro potencial para la unidad
  • Recuerda revisar los serpentines, tanto de la unidad interior como de la exterior. De haber suciedad, retírala del sistema, ya que un serpentín sucio no permite una buena transferencia de calor, lo cual provocará pérdida de eficiencia energética y el equipo podría sufrir mal funcionamiento o daño grave, además de que esto promueve un ambiente favorable para la formación de hongos y bacterias. En ocasiones, los serpentines de las unidades exteriores se encuentran dañados por efecto del medioambiente, por descuido o por negligencia humana, ocasionando que las aletas de los serpentines estén dobladas; esto impide el correcto flujo de aire a través del serpentín. Se recomienda enderezar el aletado con un peine de condensador.
  • Inspecciona que la unidad se encuentre perfectamente nivelada, que la bandeja del drenaje esté limpia y la tubería no tenga obstrucciones
  • Revisa y ajusta la carga de gas refrigerante y, si al evaluar la carga de una unidad de aire acondicionado detectas que falta refrigerante, deberás revisar que no haya fugas antes de recargar el equipo. En caso de localizar una fuga, debes repararla y, posteriormente, realizar la recarga de gas refrigerante hasta completar el nivel necesario

Después de haber realizado el mantenimiento preventivo de la unidad de bomba de calor, deberás concretar la verificación del equipo poniéndolo a trabajar, comprobando que todos y cada uno de los parámetros de operación se encuentren dentro de los rangos establecidos por el fabricante.

Te recomendamos revisar periódicamente la parte eléctrica del equipo, esto incluye no tener fusibles quemados, verificar el adecuado funcionamiento de los interruptores termomagnéticos o las conexiones eléctricas, ya que, en ocasiones, por acción de las vibraciones mecánicas producidas por el mismo equipo, pueden llegar a aflojarse provocando que las terminales se sobrecalienten y se quemen.

Mantenimiento preventivo de calefactores a gas

Al igual que en el caso del mantenimiento preventivo a bombas de calor, primero debes desconectar la alimentación eléctrica de la unidad para evitar una descarga. Luego tendrás que cerrar la válvula de suministro de gas al equipo para posteriormente retirar la tapa de acceso a la tarjeta de control y los quemadores. Del mismo modo, deberás quitar los filtros de aire de la unidad. En caso de contar con filtros lavables, debes limpiarlos con una solución de jabón suave y abundante agua; si cuentas con filtros desechables, éstos deberán ser reemplazados.

A continuación, limpia el polvo de la turbina, del motor del ventilador y de la tarjeta de control, ya que la acumulación de polvo en los devanados y en la carcasa del motor puede generar sobrecalentamiento y falla prematura. La acumulación de polvo en las tarjetas de control puede deteriorarlas, debido a que el polvo actúa como conductor de electricidad.

Retira el óxido o la suciedad acumulada en el sistema de los quemadores y revisa que la línea de gas esté correctamente ensamblada y sin fugas. En caso de encontrar alguna fuga, deberás tomar las precauciones necesarias para corregirla; lo recomendable es que se realice una inspección anual en el sistema de quemadores.

Es importante recordar que no debes operar un equipo de gas si se han encontrado fugas y no se han reparado. Asegúrate de no almacenar sustancias inflamables cerca del mismo y verifica que el lugar donde se encuentra la calefacción esté correctamente ventilado. También debes realizar una inspección en los conductos de aire caliente. Observa que no haya fugas o partes de ductos desacoplados y que el aislamiento de éstos se encuentre en perfecto estado, lo cual ayudará a reducir las pérdidas de temperatura durante la trayectoria del aire caliente, con la consecuente disminución en el consumo de energía.

Calefactores para interiores

Además de los calefactores de tipo centralizado, existen sistemas a gas murales o aquéllos que dentro del mismo aparato tienen el depósito (tanque, recipiente) de gas LP y los calefactores eléctricos de pedestal. En este tipo de aparatos, la combustión y operación se da dentro de la casa habitación o recinto por climatizar, y por ende su operación puede ser más riesgosa. Para los equipos a gas se deben tomar muchas consideraciones de seguridad para evitar incendios.

Los sistemas de calefacción por radiación consisten en calentar directamente un objeto por medio de radiación electromagnética. El acondicionamiento en los calefactores eléctricos se logra por convección natural. Este proceso se consigue mediante un movimiento natural, ya que el aire caliente tiende a subir y el aire frío a bajar. Este movimiento se logra al incrementar la temperatura del aire que circunda al calefactor, moviéndose hacia arriba, obligando al aire frío a bajar.

En el caso de los calefactores eléctricos, se debe revisar que la instalación eléctrica del domicilio cumpla con los requerimientos de voltaje y amperaje (consumo eléctrico) del aparato, ya que al no estar dimensionado e instalado correctamente, se pueden producir cortocircuitos en la instalación eléctrica e, incluso, incendios. Asimismo, se debe evitar la instalación de estos equipos cerca de materiales inflamables, así como evitar el contacto directo porque ello puede ocasionar quemaduras de distintos grados.

Recomendaciones y pruebas de funcionamiento

Para hacer una buena inspección y mantenimiento de los equipos de aire acondicionado y calefacción, se recomienda el uso de las herramientas diseñadas para tal fin, como manómetros de baja presión para medir la presión del gas, manifold de servicio para gas refrigerante, bombas de vacío, vacuómetros, multímetros de gancho, termómetros, detectores de fugas, llaves de torque, entre otros.

Contar con herramienta especializada para cada tarea te permite realizar un diagnóstico más acertado sobre las condiciones de los equipos, por tanto, el mantenimiento preventivo dará mejores resultados al identificar y evitar posibles fallas de manera oportuna.

Recuerda revisar que las conexiones eléctricas del equipo se encuentren conectadas correctamente, que no haya falsos contactos o terminales corroídas, cerrar el equipo y verificar las terminales en el termostato para que operen correctamente. Luego, pon el equipo en marcha y revisa que los parámetros de operación se encuentren dentro de los establecidos en la placa del equipo.

Finalmente, observa la flama del quemador, que debe ser de color azul brillante, lo cual indica que la combustión es adecuada. En caso de tener una flama amarilla, deberás verificar que la cantidad de oxígeno y gas que ingresa a los quemadores es la correcta. No olvides consultar constantemente el manual de usuario de la unidad o contactar al fabricante.

El mantenimiento preventivo es una de las mejores alternativas para extender la durabilidad de un equipo. En la revista Cero Grados de abril 2016 te compartimos cuatro elementos que debes considerar en tu programa de mantenimiento.

Miguel Ángel Rivas Salas es ingeniero Mecánico. Se ha desempeñado como residente de Mantenimiento en la Bolsa Mexicana de Valores, supervisor de Obras en aire acondicionado en Fórum Buenavista, Gran Sur en la Ciudad de Monterrey, entre otras. Actualmente, trabaja como gerente Técnico para Rheem de México.