Corrosión en cajas frías móviles

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Una de las preocupaciones más frecuentes en la industria de la refrigeración es el problema de la corrosión en el transporte refrigerado, pues ésta ataca a la mayoría de los metales y debilita las estructuras, lo que pone en riesgo las operaciones de los técnicos si no se corrige a tiempo.

La corrosión puede ocasionar falta de enfriamiento en el sistema, además de pérdidas económicas por la descomposición del mismo.

La corrosión es el deterioro que sufren los metales cuando interactúan con el medio en el que trabajan. Los átomos del metal se disuelven en forma de iones. Aproximadamente, un 15 por ciento de ésta puede evitarse a tiempo, según señala un estudio realizado por el National Bureau of Standards de Estados Unidos. Dicho porcentaje equivale a 10.5 billones de dólares perdidos en la industria por esta causa.

La corrosión en cajas refrigeradas de transporte se presenta generalmente en conexiones eléctricas mal diseñadas –así lo señalan los manuales técnicos de refrigeración–, lo cual  puede causar severos daños o fallas en los componentes eléctricos, y, por consecuencia, mal funcionamiento en todo el sistema de enfriamiento y pérdidas económicas por descomposición del producto refrigerado.

15 % de la corrosión puede evitarse.

Corrosión

  • Gastos directos
  • 3.5 % del PIB en países industrializados
  • Gastos indirectos
  • Pérdidas de producción por paralización de los equipos
  • Pérdidas por fugas
  • Pérdidas por contaminación de los productos

Principales causas

  • Agentes descongelantes
  • Sal
  • Suciedad acumulada durante
  • el trayecto de la unidad
  • Detergentes para limpieza
  • Sustancias químicas (disolventes)
  • Lluvia
  • Viento
  • Por envejecimiento del glicol
  • Vibraciones mecánicas
  • Frío
  • Uso de fluidos con bases agresivas
  • Falta de limpieza
  • Por presencia de NH3
  • Tensiones
  • Paso del tiempo

Los líquidos anticorrosión sirven como barrera protectora. La acción preventiva ayuda a evitar los malos funcionamientos eléctricos (que pueden resultar en paros de las unidades transportadoras) y alarga la vida de las instalaciones eléctricas.

Consecuencias

  • Falta de enfriamiento
  • Cambios bruscos de temperatura
  • Humedad
  • Señales falsas
  • Interrupción de procesos
  • Degradación de metales
  • Mal funcionamiento de bombas y juntas
  • Formación de productos corrosivos
  • Pérdida de enfriamiento
  • Obstrucción de filtros
  • Obstrucción en tuberías
  • Descomposición irreparable del sistema
  • Falla en fusibles e interrupción de suministro eléctrico
  • Incendios
  • Fugas

Los productos químicos para controlar la corrosión de los circuitos de refrigeración incrementan la eficiencia del intercambio térmico y aumentan el rendimiento del equipo.

Recomendaciones

  • Antes de diseñar el sistema se debe elegir un material duradero y resistente
  • Proteger las clavijas de alimentación
  • Cubrir conexiones de la humedad
  • Dar mantenimiento a los equipos dos veces al año cuando haya sesión de mantenimiento o cuando se descubra alguna pieza floja
  • Antes de iniciar el mantenimiento se debe remover toda la suciedad o corrosión de las unidades
  • Controlar la humedad y temperatura
  • Sellar todas las aperturas y esquinas de las cajas
  • Dejar que recircule el aire
  • Proteger todas las partes del vehículo anteriormente afectadas por la corrosión (cabina, carrocería, gomas)
  • Aplicar protecciones para la caja, como galvanizado    o pintura
  • Emplear medidas protectoras y de conservación en los espacios huecos, en los bajos del vehículo y en las piezas del bastidor
  • Eliminar restos de pintura y óxido
  • Cubrir con antioxidante
  • Evitar esquinas, ranuras, rendijas que puedan provocar la acumulación de sedimentaciones, suciedad y humedad

La corrosión afecta un sistema de refrigeración cuando…

  • No se realiza un mantenimiento adecuado
  • Un volumen relativamente reducido de refrigerante se inyecta en el sistema de refrigeración a una velocidad elevada (por lo general, de 45 mil a 60 mil litros/hora)
  • Se producen  temperaturas muy altas (3 mil° C en la cámara de combustión) y están presentes varios componentes  metálicos, además de otros materiales.

El sistema de refrigeración puede convertirse en una batería gigante, lo que da lugar a corrosión y hace que a la larga se produzca un fallo. Por ello, resulta vital el control del PH del refrigerante. Ya se trate de una simple fuga de éste, de un radiador corroído o un de un reacondicionamiento más costoso del motor debido a la cavitación y corrosión del revestimiento, el resultado final es el mismo: si el motor sufre una descompostura y no puede funcionar, el vehículo o la máquina detendrán su actividad y no serán rentables.
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Fuente: Zitrec