Acciones hacia los mejores procesos

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En México, los manuales de buenas prácticas han agregado valor en la concientización sobre el daño que los gases refrigerantes causan al planeta, sin embargo la visión sobre su importancia ha sido limitada.

Los beneficios de las buenas prácticas no sólo son ambientales, también ayudan a la mejora de la eficiencia de los equipos.

Álvaro Lozano

Desde hace varios años se ha insistido en la ejecución de las buenas prácticas en el sector de la refrigeración y el aire acondicionado. Esto no ha sido suficiente, ya que, a pesar de su uso, la capa de ozono se sigue deteriorando y la liberación de grandes cantidades de Gases de Efecto Invernadero (GEI), como los CFC, HCFC y los HFC, continúa.

El uso de las buenas prácticas se debe implementar en cualquier proceso que involucre a los técnicos; por ejemplo, carga a un sistema de refrigeración, operación, manipulación para mantenimiento, recuperación de gas (cuando los  equipos han llegado a su vida útil), etcétera.  De este modo, se ayuda en mayor grado al cuidado del medioambiente.

Evolucionar hacia las mejores prácticas en temas de protección del planeta y la salud se puede hacer a través del uso de las tecnologías disponibles. Esto con objeto de evitar, por todos los medios, que haya riesgo de emisiones o presencia de sustancias agotadoras de la capa de ozono, las cuales son empleadas en diversos equipos de intercambio de temperatura, tales como frigoríficos, congeladores, aparatos de aire acondicionado, equipos de deshumidificación, bombas de calor, y otros que utilicen algún tipo de fluido que no sea agua.

Acciones
En la mayoría de los casos, durante los mantenimientos preventivos, existe la costumbre de incluir en el checklist la revisión de presión (para lo cual los mecánicos colocan manómetros constantemente). Esta acción provoca la liberación de gas refrigerante, aunque es en cantidades mínimas, pero si se multiplica por el número de veces que se realiza al día y la cantidad de técnicos alrededor del mundo que lo ejecuta, la cifra de gases liberados es alarmante.

Si los técnicos notan el gran problema que surge de esto, existe una solución: cambiar la lectura de presiones por analizar la demanda de energía, y así evitamos la liberación de toneladas de refrigerante con su consecuente beneficio a favor del medioambiente.

Además, es importante incluir en el programa de mantenimiento el inventario de equipos con su contenido de gas refrigerante, tomando en cuenta el peso que se indica en la placa, de esta forma podemos establecer un control de fugas. Las buenas prácticas recomiendan que no se exceda del 10 por ciento de recargas. Una mejor práctica sería no exceder del 3 por ciento.

Arranque de equipos
Al encender un equipo, la mayoría de los técnicos ven complicado y tedioso sacar las tablas de presión-temperatura, por lo cual ven suficiente que los equipos queden en funcionamiento cuando éstos indican que ya tienen una evaporación y condensación aceptables. Sin embargo, hoy en día el consumo de energía eléctrica, tanto por los costos  como por el daño al medioambiente, es un punto que hay que cuidar bastante. Así que los técnicos están obligados a dejar las unidades de refrigeración en su nivel de máximo desempeño. Para este fin, actualmente existen analizadores de sistemas, los cuales miden temperaturas, presiones, demanda energética, y además utilizan un software. Con este tipo de herramientas, los equipos quedarán en operación con el coeficiente preforma para el cual están diseñadas la unidades y de acuerdo al lugar donde se instalen.

Si no se cuenta con un analizador de sistemas, se puede hacer uso de manómetros digitales, y utilizar las aplicaciones para teléfonos, tabletas o computadoras que actualmente existen para gases refrigerantes.

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*Define el efecto de calentamiento integrado a lo largo del tiempo que produce una liberación instantánea de 1 Kg de GEI, en comparación por el causado por el CO2. Está basado en un tiempo horizonte de 100 años

Recuperación de refrigerante

La mejor práctica es utilizar un equipo que permita extraer arriba del 90 por ciento del  total de gas refrigerante. Además, se debe realizar en un ambiente seguro, dejando los sistemas de refrigeración totalmente secos.

En  varios países del mundo ya se implementan exitosamente programas de sustitución de equipos ineficientes por unidades de última generación, lo cual es aplaudible. Pero es alarmante que no se tenga una recuperación del refrigerante mayor a un 90 por ciento; regularmente, apenas se obtiene un 40 por ciento, liberando grandes cantidades de gases con alto potencial de calentamiento global o sustancias agotadoras de la capa de ozono.

Como otro ejemplo que se puede llevar a cabo, sin necesidad de un costo elevado, es que en lugar de cobrar por recarga de refrigerante, el técnico pueda cobrar por disminución y control de fuga, llevando a la mejora en la operación de los equipos, y teniendo un desempeño óptimo, con el consecuente ahorro en el consumo de energía.

En la tabla, el número de litros de gasolina utilizados por un automóvil, así como los kilogramos de gas LP, son aproximados. Mucho dependerá del tipo de vehículo o quemadores de gas que se utilicen, así como de la altitud en la que estén ubicados.

Cumplir con el uso de las buenas y mejores prácticas en ocasiones implica hacer grandes inversiones; sin embargo, al no comprometerse con cuidado del medioambiente, se estará colaborando con el aumento de contaminación y el aceleramiento del calentamiento global. Terminar con la emisión de estos gases utilizados en los refrigerantes es equivalente a sacar de circulación a todos los automóviles de las principales ciudades  latinoamericanas durante un año. Por ello, es importante llevar a cabo las acciones anteriormente mencionadas.

Es necesario recalcar todos los beneficios que aporta el uso de las mejores prácticas no son únicamente ambientales, también ayudan a la mejora en la eficiencia de los equipos, y el costo en la operación y mantenimiento es menor.
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Álvaro Lozano de Icaza
Ingeniero experto en aire acondicionado. Ha participado en la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático y en el Protocolo de Kioto (COP16/ CMP6), Cancún 2010, “Sinergias y cobeneficios entre los Protocolos de Kioto y de Montreal”. Actualmente forma parte de Ecofrigo.