16 mil toneladas refrigeradas

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Ante el reto de desarrollar un equipo sin precedentes y con gran rapidez, Bohn respondió en grande

Eréndira Reyes / Fotografías: cortesía de Bohn

Hace unos meses, Bohn de México fabricó un enorme sistema de refrigeración, el cual no sólo destaca por su tamaño, sino por toda la ingeniería que estuvo detrás del proyecto, digno de replicarse en otro tipo de instalación. La solicitud fue hecha por Blue Sky Refrigeration, que se encargó de ejecutar un proyecto de la empresa Ecofrío, destinado a un centro de distribución de alimentos.

La solución derivó en un sistema de refrigeración en paralelo, con 13 compresores Bitzer tipo tornillo, para la aplicación del ciento por ciento de la capacidad térmica del centro de distribución, el cual deberá refrigerar 16 mil toneladas de alimentos. Jorge Tejeda, director General de Blue Sky Refrigeration, comenta que el proyecto representó un gran reto para su empresa y que el resultado puede significar la construcción del equipo más grande de este tipo a nivel mundial.

“Ecofrío nos pidió diseñar y construir un centro de distribución en sus diferentes áreas, como son los sistemas de almacenaje, refrigeración, congelación, aislamientos térmicos, el proyecto estructural y el proyecto eléctrico. Posterior a la realización del diseño, nosotros solicitamos a Bohn que ejecutara el plan y que se encargara de hacer toda la ingeniería de detalle, como el cálculo y la selección de compresores, así como el cálculo de la ingeniería eléctrica y electrónica que tendría el producto final”, indica el directivo de Blue Sky Refrigeration.

Bohn recibió la solicitud del proyecto en su planta de Mérida, Yucatán. La respuesta a un proyecto poco común debía ser un sistema poco común: un rack de 17 metros de largo, por 2.45 metros de ancho y 2.65 metros de alto, y que pesó 28 toneladas. Todo el personal de la planta de Mérida se enfocó por completo al proyecto, para cumplir con la meta de entregar el equipo en tres meses.

Equipo de refrigeración Bohn

Con 17 metros de largo, 2.45 de ancho y 2.65 de alto, este rack es único en su tipo

El ingeniero Eduardo Morás, gerente de la planta de Bohn de México en Mérida, indica que el proyecto no sólo destaca por su tamaño, sino por el compromiso que permeó en los trabajadores de la compañía. “El proceso de construcción inició en diciembre de 2015. Para tener una idea de la grandeza del equipo, sólo el chasís que soporta la instalación pesa 5 toneladas, mientras que en tuberías se tuvieron que utilizar 3 toneladas de acero. Además, la máquina requirió la participación de toda la gente operativa. Se trató de un proyecto que normalmente se hace en cinco meses, mientras que éste se logró en sólo tres”, enfatiza el ingeniero Morás.

“En cuanto al equipo eléctrico, se eligió una red de arrancadores suaves para todos los compresores. Son dispositivos electrónicos que permiten el arranque de los compresores en una rampa de aceleración controlada. Utilizamos, además, un controlador marca Eliwell que funge como cerebro de toda la operación del equipo. Con él controlamos compresores, válvulas, evaporadores y el descongelamiento”, explica Eloy Espinosa, director de Ingeniería para Bohn de México.

El equipo terminado requiere sólo dos servicios anuales. Para hacer sencilla la labor, se dejaron los cartuchos de los filtros en zonas de fácil acceso, consideración también tomada para el separador de aceite. Los compresores, por otro lado, sólo requieren ajustes en las conexiones eléctricas y cambio del filtro de aceite interno. Prácticamente, enfatiza el ingeniero Espinosa, “el mantenimiento del equipo es limpieza, tanto de las conexiones mecánicas, como de las conexiones eléctricas, para evitar fugas de refrigerante”.

Luis Gerard, presidente de Bohn de México, reconoce que este equipo es único, pero sabe que la empresa tiene la capacidad para realizar otra máquina de esta magnitud. Más allá del tamaño, asegura que la empresa está lista para atender con tecnología de punta las necesidades de las grandes bodegas refrigeradas: “Contamos con la tecnología más avanzada en freón y, por supuesto, tenemos la tecnología para hacer proyectos combinados de freón con CO2 o amoniaco”.

En este proceso, la tecnología de Bitzer México, socio estratégico de Bohn, jugó también un papel crucial. La compañía dirigida por Miguel Villalobos se encargó de solicitar los 13 compresores requeridos para el sistema. “Son nueve compresores de doble tornillo, con 160 caballos de fuerza, y cuatro compresores de doble tornillo, con 90 caballos de fuerza, los cuales tuvieron que ser importados directamente de Alemania en un tiempo récord”.

“Con proyectos de esta magnitud, demostramos la calidad de equipos que podemos realizar, gracias a la dinámica One Team que tenemos”, señala satisfecho Armando Schiavon, VP Operaciones de Bohn de México.

Una de las ventajas que tiene este equipo es que se puede modular su operación, según la necesidad térmica requerida. En otras palabras, puede utilizarse a carga parcial u operar en su totalidad; esto hace que se desgaste menos el equipo y no se requiera energía de forma innecesaria.

Con semejante magnitud, la dimensión y el peso representaron desafíos adicionales en términos de desplazamiento y manipulación dentro de la planta. Una vez armado, “tenía que poder transportarse por medio del camión más grande que lográramos conseguir”, recuerda Espinosa.

En total, a Bohn le tomó mes y medio desarrollar las especificaciones del equipo en su planta, para, posteriormente, pensar en su entrega. Las capacidades de la empresa se pusieron a prueba hasta el momento de la entrega, al tener que trasladar el equipo desde Mérida hasta Tepotzotlán, Estado de México: casi 1 mil 500 kilómetros por carretera.